Cuatro años de cárcel a un vecino de El Ejido por abusar sexualmente de su sobrina-nieta de once años cuando la madre de ésta la dejó a su cargo después del colegio.
La Sección de Apelación Penal de la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha desestimado el recurso de al defensa y confirma la sentencia dictada por la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Almería contra Felipe L. V., nacido en 1966 y con antecedentes por exhibicionismo, señalado ahora como responsable de un delito de agresión sexual sobre una menor de 16 años, tipificado en los artículos 181.a y 5 e) del Código Penal.
Junto a la pena de prisión, la sentencia, a la que ha tenido acceso D-CERCA, incluye también la prohibición de acercarse a la víctima a menos de 500 metros y de comunicarse con ella durante cinco años, medidas de libertad vigilada y la inhabilitación de ejercer cualquier profesión relacionada con menores durante otro lustro, además del pago de las costas del proceso y de una indemnización de 12.000 euros a la demandante por los daños morales causados.
Jugando a las cosquillas
Los hechos tuvieron lugar en la tarde del día 24 de noviembre de 2023, cuando el acusado contaba con 57 años y la menor con apenas once.
De acuerdo al relato de los hechos probados, la madre de la menor la dejó a cargo del acusado para que la recogiera del colegio y la tuviera con él. Una vez en el domicilio, Felipe L. V., «con ánimo de satisfacer sus deseos sexuales», y aprovechando que estaban solos, el condenado empleó como excusa jugar a las «cosquillitas» para coger la mano de la menor y llevársela a la barriga para, posteriormente, introducirla dentro de su pantalón de chándal hacia sus genitales, presionando ante la negativa de la niña.
Poco después, bajo el argumento de que le dolía «la barriga» y que la menor tenía «manos sanadoras», volvió a cogerlas para colocarlas por encima del pantalón sobre sus genitales, «efectuando movimiento con el pene», según recoge el escrito.
Más tarde, «aprovechando que estaban jugando al escondite», se colocó detrás de la pequeña y, mientras la abrazaba, «arrimó sus genitales a las nalgas de la niña, notando esta su miembro erecto».
Antecedentes por exhibicionismo
De acuerdo a los detalles aportados por la menor en sus declaraciones, que el TSJA ha considerado verídicos, como que todo esto tuvo lugar en el salón del domicilio después de comer en la cocina. Nada más llegar, ya notó como el acusado «se le subía el pene a través del pantalón». La menor acabó contando todo a su tía materna cuando fue a recogerla.
Tanto la sentencia original como en segunda instancia descartan que la menor tuviera algún interés espurio en sus declaraciones o que estuviera manipulada por terceros, como ya ratificó el informe del psicólogo forense. También destacan que la víctima, «una niña de once años muy infantil para su edad», tuviera conocimiento de los antecedentes de su tío abuelo, condenado anteriormente por «exhibicionismo sexual ante menores».
A raíz de este suceso, la pequeña de once años bajó notablemente su rendimiento escolar y le costaba hablar de los hechos denunciados, teniendo que recibir tratamiento psicológico.



