Hace unos meses, desde diferentes partidos políticos y medios de comunicación nos advirtieron que la presión que estaba recibiendo el narcotráfico y los traficantes de personas en las costas de Cádiz, Málaga y Huelva iba a provocar un traslado de estas mafias hacia las costas de Granada y Almería. Es evidente y a tenor de las noticias que se vienen publicando en los últimos meses que este traslado se ha producido y ahora nos encontramos con presuntos delitos de un tamaño mayúsculo que antes no se conocían por estos entornos en la provincia de Almería.
Las dos últimas informaciones que han tenido un calado enorme en la población han estado relacionadas con un alijo de armas de guerra motivo por el que se tuvo a un importante número de personas que se encargaban de suministrar a bandas que se dedicaban al narcotráfico y a otros menesteres de esta naturaleza. Finalmente, la semana pasada las fuerzas del orden daban cuenta del mayor alijo de cocaína que se había incautado en la provincia de Almería desde que se persigue el tráfico de esta droga, 1.500 kg y 9 detenidos fue el balance final.
Después de conocer estos hechos cabe plantearse por qué la advertencia realizada hace unos meses no ha dado como resultado un mayor control para evitar que toda la costa andaluza se vea impregnada de unos delincuentes cada vez más armados y más peligrosos. Es una realidad avisada que no se le consigue poner freno, de momento. Es cierto que las fuerzas del orden han reaccionado y fruto de ello son las incautaciones y las intervenciones que se han publicado en los últimos días. De todo es conocido que la frontera sur de Europa y más específicamente la más cercana a África está siendo utilizada por las mafias euro africanas para ejercer una peligrosa delincuencia. Es de suponer que desde la Delegación del Gobierno se está prestando la debida atención a cuanto sucede y a la enorme actividad que está teniendo tanto Policía como Guardia Civil para intentar tener controladas estas mafias que van en aumento. El número de personas detenidas es especialmente significativo, da la sensación como si de repente una gran cantidad de ciudadanos hayan visto en el mercado negro de armas y drogas una salida cómoda y muy eficiente para poder sobrevivir.
Por otra parte, los ciudadanos de la provincia de Almería y, muy especialmente los del Poniente almeriense, más dedicados a labores agrarias que a cualquier otra cosa se preguntan cómo es posible que tengamos tantas personas dedicándose a estas actividades y lo que es peor cómo han conseguido armarse de la manera que lo han hecho porque cualquier noticia relacionadas con estos asuntos levanta un interés especial, de hecho, cualquier vídeo emitido por la Policía o la Guardia Civil acerca de las incautaciones que se practican, tanto de armas como de droga, superan el medio millón de visualizaciones en cualquiera de las redes sociales más populares que habitualmente se usan.
No es un nuevo problema en el que pensar, es el gran problema que hay que solucionar.
Aun seguimos perplejos por el auge de los robos en el entorno rural, naves industriales saqueadas, cortijos y almacenes de riegos destrozados en busca de herramientas, pesticidas, abonos y maquinaria agrícola para comercializarla en el mercado negro. No obstante, y con todas las reservas para que nadie se moleste, este tipo de delincuencia parece de “broma” si lo comparamos con lo que se nos viene encima fruto del traslado de las mafias de otras parte de la geografía costera andaluza.



