Uno de los momentos más emblemáticos ha sido, sin duda, la romería. Desde primeras horas de la mañana, las carrozas han comenzado a concentrarse, cuidadosamente adornadas con flores, telas vistosas y todo tipo de detalles que reflejan largas noches de preparación. Sobre ellas, grupos de jóvenes, vestidos con trajes flamencos, camisetas festivas o atuendos improvisados, han sido los grandes protagonistas, aportando música, risas y un espíritu contagioso que ha resultado especialmente espectacular cuando las plataformas de los camiones tráiler se movían al ritmo de la música.
El recorrido de la romería es desde hace tiempo un desfile de alegría. Entre canciones populares, altavoces improvisados y palmas al compás, las carrozas han avanzado lentamente mientras el público acompañaba a pie, creando una marea humana que celebraba la convivencia y la tradición. No han faltado los momentos de encuentro, donde amigos y familias se reúnen para compartir comida, bebida y buenos recuerdos al aire libre, en barras improvisadas en solares vacíos y en las propias aceras de las calles.
La juventud ha jugado un papel fundamental en el ambiente festivo. Su implicación, creatividad y ganas de celebrar han dado un aire renovado a la romería, sin perder la esencia de una tradición profundamente arraigada. Las carrozas cargadas de jóvenes no solo han sido un espectáculo visual, sino también un símbolo de continuidad generacional.
Es la fiesta más participativa en lugares como El Ejido donde miles de ciudadanos se trasladan desde sus núcleos para asistir a un evento cargado de simbolismo y festividad. San Marcos se celebra como agradecimiento al santo de las bestias, animales que ayudaron en sus inicios a los primeros agricultores de esta comarca. Desde las primeras celebraciones el tercer domingo de abril San Marcos convierte a este municipio en un escaparate de felicidad.
En definitiva, las fiestas de San Marcos en estos municipios han vuelto a demostrar su capacidad para unir a la comunidad en torno a la tradición, la música y la alegría compartida. Un año más, la romería ha sido el corazón de la celebración, dejando imágenes inolvidables de carrozas repletas de vida y un ambiente festivo que perdurará en la memoria colectiva.
Por último, indicar que esta celebración es el pistoletazo de salida de muchas fiestas patronales y celebraciones locales que van a tener lugar en todo el Poniente almeriense hasta el próximo mes de septiembre, mes en el que la celebración del Cristo de la Luz pondrá punto y final a un largo periodo festivo.



