Es inevitable alos que somos ejidenses que no nos venga a la memoria los acontecimientos quetuvieron lugar en el año 2000 a raíz del asesinato de una chica el 5 de febrerode ese año en Santa María del Águila. Aquellos enfrentamientos nosdemostraron que la violencia en estos casos solamente sirve para seguirempeorando las cosas porque después de aquello todo lo que se auguraba que ibaa suceder con una considerable tendencia a ir a peor no sucedió, no se cumpliópara sosiego de todos.
No obstante,dicho esto, el mensaje está claro, aquellos que se quieran tomar la justiciapor su mano en algún acontecimiento desagradable que haya tenido lugar entierras murcianas mejor que vayan olvidando el odio y se ciñan a lo que lasautoridades y la Justicia ordenen estos casos, ahorrarán tiempo y problemas.
Aún así, megustaría referirme a las palabras del ministro Fernando Grande-Marlasca con lasque ha culpado a Vox por sus mensajes de lo que está sucediendo en la Región deMurcia. Me parece un hecho deleznable, cuando menos, que el ministro seolvide de todo lo que no ha sido capaz de hacer para controlar la llegada depersonas de otros países. Igualmente me parece criticable que esté hábil yrápido para aprovechar el momento, las circunstancias y los hechos en beneficiode su propio Gobierno que se encuentra en estos instantes en la peor coyunturaposible desde que empezó la legislatura.
Es evidente queuna inmigración controlada puede dar unos resultados totalmente distintos tantopara la población autóctona como para los que llegan. Es cierto quemuchos de los que vienen por primera vez son pobres cargados de necesidades y,como cualquiera en esas circunstancias, es posible que los primeros alimentoslos consiga delinquiendo. Dada tal circunstancia lo deseable es estar atento aesas personas y no que deambulen sin control por cualquier lugar del territorioespañol como está ocurriendo en estos momentos. El Gobierno de Españatiene la mala costumbre de centrar la responsabilidad en aquellos que le parecebien. Para muestra lo que está sucediendo con las inspecciones de trabajoen la agricultura almeriense. Si la Inspección de Trabajo encuentra a untrabajador inmigrante en un invernadero sin la debida documentación elagricultor es sancionado, el ministro que ha permitido que el inmigranteesté en suelo español buscando trabajo sin la debida documentación no le pasaabsolutamente nada, el culpable es el agricultor, el inmigrante supuestamentetampoco y al final lo que se consigue es que sigan viniendo más inmigrantes enesas mismas circunstancias y nadie es capaz de responder porque no hay unaregulación que evite efectos dañinos y no deseados tanto para unos como paraotros.
La inmigración se está usando como arma política y esova a terminar estallando entre todos nosotros. El Gobierno es incapaz deescuchar la voz del pueblo que pide regulación para evitar marginalidad yaquellos que vengan a colaborar serán tratados igual que los autóctonos, ni másni menos y si el que delinque es de aquí, pues que lo pague exactamente igualque si fuera de allí.
D-CERCA



