La restauración del Cristo de la Luz de Dalías ya ha terminado y la imagen ha podido regresar a su lugar en el altar mayor de la Parroquia de Santa María de Ambrox.
El acto, que ha tenido lugar tras la misa de este pasado 28 de octubre, ha tenido que prescindir del anunciado espectáculo pirotécnico organizado por las peñas coheteras dalienses, en respeto a las víctimas del accidente ferroviario de Toledo, aunque sí que han acudido decenas de devotos que abarrotaron el santuario, como si se tratase de un tercer domingo de septiembre.
Tras la celebración de la misa, voluntarios han levantado la talla sobre sus hombros, para después pasársela a los bomberos del Consorcio del Poniente, que han vuelto a dejarla en el lugar que le corresponde.
En el acto han estado presentes los miembros de la Real y Muy Ilustre Hermandad del Cristo de la Luz, encabezados por su Hermano Mayor, Gabriel Lirola; el alcalde de Dalías, Francisco Lirola, su equipo de Gobierno y parte de la corporación municipal; y el vicepresidente del Consorcio de Bomberos del Poniente, José Crespo.
La restauración del Cristo de la Luz
El pasado 13 de octubre, el Cristo de la Luz vivió una inusual segunda bajada de su altar para comenzar con los trabajos de restauración de la imagen, a cargo de las restauradoras Nuria Navarro y Haydée Zorrilla, de Restauración Nave Jardín, que, durante algo más de dos semanas, han trasladado su taller hasta el santuario de la talla.
Como explicaba para este medio la propia Navarro, aunque a primera vista el Cristo de la Luz se mantenía en buen estado, “sí que se podía apreciar que había pequeños levantamientos en la policromía y suciedad acumulada”.
Así, sus trabajos se han centrado en asentar la pintura, limpieza, corrección de pequeños desperfectos. «Se ha hecho una limpieza superficial sin llegar a tocar el barniz, solamente la que tenía más acumulación en superficie», explica Navarro, «de forma paralela, según hemos ido limpiando, hemos ido asentando cada vez que veíamos cualquier zona que parecía que podía estar un poquito levantada y luego ya, pues algunas reiteraciones que se habían cambiado un poquito, donde había faltas se ha estucado», como ha ocurrido con el dedo del pie, «hemos tenido que reintegrarlo, porque estaba ya en la madera”, cuenta, “y también estaba un poco más dañado en la zona de la espalda y los brazos”.
Una vez todo estucado, procedieron con la «reiteración cromática con acuarela de alguna parte en la que había perdida de pátina», pasando entonces a cubrirlo con un barniz «un poco satinado» que le ha devuelto el brillo a la imagen. «Por suerte, solo es un tratamiento, estructuralmente se encontraba muy bien y las intervenciones anteriores han funcionado».
Y es que, como ella misma expresa, «con todo lo que lleva el Santísimo encima y las restauraciones que se le han hecho, están aguantando bastante». Cabe recordar que el Cristo de la Luz apenas sale de su iglesia durante unas horas al año, pero qué horas. Durante su labor, las restauradoras han encontrado en la imagen pólvora, pétalos de flores, golpes y marcas de carrizo, siendo las zonas más afectadas la espalda y los brazos.
Nuria Navarro ya había trabajado antes con el Cristo de la Luz, con el taller de los hermanos Cruz Solís en la anterior restauración integral. «Yo tengo la suerte de conocer perfectamente su técnica, sé cómo trabajaban, los materiales que empleaban, el proceso que llevaban, cómo lo aplicaban, todo», lo que ha sido una ventaja a lo largo de todo este proceso. Para la restauradora, la clave está en la limpieza de la imagen, «que no sean excesivas, no llevarnos la pátina que tiene la imagen», un trabajo delicado, «y es imprescindible el tema del asentado de la policromía».
«Por eso, desde la Hermandad nos centramos en que fuera ella», afirma el Hermano Mayor del Cristo de la Luz, Gabriel Lirola, «esa experiencia no tiene precio».


