La Operación Frasco de la Policía Nacional ha desmantelado los secaderos de marihuana, guarderías de droga y arsenales de armas de fuego de una organización criminal asentada en El Ejido dedicada al tráfico de estupefacientes. Los agentes han llevado a cabo tres registros simultáneos, dejando el mismo número de detenidos, acusados de delitos contra la salud pública, defraudación de fluido eléctrico y tenencia ilícita de armas.
El operativo consistió en tres entradas simultáneas en sendas viviendas ubicadas en el barrio de Ejido Norte y el núcleo de Pampanico, según ha podido averiguar D-CERCA. Dos eran los domicilios habituales de los miembros de la organización, y otra servía para almacenar la droga hasta el momento de distribuirla. En este inmueble los agentes hallaron utensilios para la manipulación de los estupefacientes. Los tres servían como secaderos de marihuana.
En los registros se incautaron 330 gramos de cocaína, 169 plantas de cannabis, dos armas de fuego cortas y otras dos largas, 760 euros en efectivo, tres navajas de 25 centímetros, 69 cartuchos de calibre 12, 115 de 9mm, tres del calibre .38, cuatro del .45, dos del calibre .22 y dos defensas extensibles.
La investigación ha corrido a cargo del Grupo II de Estupefacientes de la Brigada Local de Policía Judicial de El Ejido, que identificaron los puntos exactos en los que debían actuar. Durante el desarrollo de la Operación Frasco han contado con el apoyo de la unidad de Prevención y Reacción (UPR) y de la Brigada Local de Seguridad Ciudadana de El Ejido.
Los tres detenidos, algunos con antecedentes por delitos de la misma naturaleza, han quedado en libertad provisional por decreto del Juzgado de Instrucción Nº5 de El Ejido.
Cada vez más armados
En los operativos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FFCCSE) contra el tráfico de drogas se está volviendo habitual encontrar armas de fuego. «Las tienen para evitar vuelcos», explican a este medio fuentes policiales, «cada vez es más peligroso actuar contra el narcotráfico».
Los vuelcos son robos de estupefacientes entre organizaciones criminales, que tienen que prepararse contra ellos, o eligen cometerlos ellas mismas. Algunas incluso emplean uniformes de policías y guardias civiles para hacerse pasar por ellos, por lo que, ante las sospecha, hay narcos que ya no dudan en tirotear a los propios agentes durante las operaciones, como ocurrió el pasado 10 de noviembre en el municipio sevillano de Isla Mayor.

Un reflejo de esta situación son las recientes operaciones Pentágono y Zaka-Kremlin, desarrolladas en los municipios de Pechina, Vícar y Almería capital, en las que la Policía Nacional incautó 38 armas de fuego, 25 de ellas de uso bélico y enorme potencial lesivo.
La mafia desmantelada en este operativo, con 46 de sus miembros y colaboradores detenidos, era la encargada de suministrar a las bandas asentadas en la provincia con rifles, pistolas y fusiles.
«En Almería capital los incidentes» con armas de fuego «y los ajustes de cuentas son cada vez más numerosos», reconocía el responsable de Policía Judicial, Juan Francisco López «antes las peleas se tenían con navajas». «En mi etapa como policía era difícil ver armas de fuego», relataba, «y se trataba sobre todo de armas antiguas, incluso de la Guerra Civil, y a día de hoy estamos encontrando subfusiles que antes no se veían, por lo cual se puede decir que entre ellos están adquiriendo nuevo armamento, que ya preocupa».




