El núcleo ejidense de Balerma se convirtió en el escenario de una persecución de película que terminaba con su protagonista, un hombre de mediana edad y un largo historial criminal, estampándose en un edificio frente a la escuela infantil y detenido por la Guardia Civil.
En la madrugada del pasado 25 de marzo, sobre las 2:00, una pareja de agentes se encontraba realizando servicio de seguridad ciudadana con vehículo oficial por la carretera de Las Salinas, cuando se percataron de un turismo parado en el arcén con una persona en su interior «realizando movimientos sospechosos», según han hecho llegar fuentes policiales a D-CERCA.
Al ver esto, los guardias civiles dieron la vuelta para identificar al sujeto, pero este, al reconocerlos, arrancó el motor y dio inicio a una trepidante y temeraria persecución con las fuerzas de la ley, a las que habría envestido de lleno si no hubieran realizado maniobras evasivas para esquivarlo, evitando la colisión frontal pero no un golpe.
Un viejo conocido
Los agentes en patrulla no se aproximaron a este individuo por casualidad. Se trataba de un viejo conocido por las fuerzas y cuerpos de seguridad en El Ejido, con numerosos antecedentes policiales.
Entre ellos, según ha podido averiguar este medio, se encontrarían: cooperación y pertenencia a organización criminal, blanqueo de capitales, contrabando, atentado a agente de la autoridad, extorsión, amenazas, tráfico de drogas, robo con fuerza y con violencia…. La lista se extiende, con varios atentados en cada punto, hasta el año 1998.
En esta, de momento, última ‘aventura’ de su historial, el sospechoso cruzó como un rallo la conocida como carretera de La Recta de Balerma, no dudando en invadir el carril contrario y poniendo en peligro su propia vida como la de otros conductores, a los que tuvo que esquivar para evitar una colisión frontal.

Una vez ya en pleno casco urbano del núcleo costero ejidense, siguió haciendo gala de una actitud temeraria, ignorando las señales de STOP y de dirección prohibida, pasando por encima de los resaltos a gran velocidad y subiéndose a la acera.
La alocada carrera siguió hasta que, perdiendo el control del turismo, acabó por estrellarse contra la esquina de un edificio situado en la calle Luciano Rubio, frente a la Escuela Infantil de Balerma, con el coche completamente inmovilizado por todos los daños sufridos.
El conductor, lejos de darse por vencido, se atrincheró en el interior del turismo, teniendo que ser sacado a la fuerza y reducido por los agentes para proceder a su detención, comprobando de paso que no tenía carnet de conducir, ya que se lo habían retirado en el juzgado.
Ahora, se le acusa de los delitos de atentado a agentes de la autoridad, desobediencia grave, contra la seguridad vial y daños.
Reivindicados
El secretario provincial de Jucil en Almería, Rafael Maldonado, denuncia que este caso «no se trata de un hecho aislado», ya que, como recuerda, el detemido cuenta con un historial criminal de 80 antecedentes en cerca de 30 años.
«En este hecho solo podemos lamentar daños, pero, ¿qué hubiera pasado si hubiera provocado la muerte de los agentes o de cualquier otra persona inocente?», se pregunta Maldonado.
Igualmente, el secretario provincial de Jucil vuelve a instar al Ministerio de Interior «que declare de una vez la profesión de riesgo por parte de los agentes de la Guardia Civil, es injustificable que no sea así, cuando el resto de policías autonómicas, locales y parte de Policía Nacional sí lo son».



