A priori, la noticia podría interpretarse como un avance en la mejora de la seguridad ciudadana. Sin embargo, la satisfacción inicial se ha visto empañada por otra información que ha generado preocupación: el posible desmantelamiento o cierre del cuartel de la Guardia Civil. Es precisamente ahí donde surge un debate que muchos vecinos resumen con una frase sencilla pero contundente: «Policía Nacional sí, Guardia Civil no». Una disyuntiva que una parte importante de la ciudadanía rechaza.
El problema no es la llegada de la Policía Nacional. Al contrario. Toda incorporación de efectivos y recursos destinados a proteger a los ciudadanos debería ser bienvenida. Una ciudad como Roquetas de Mar, con una población que supera ampliamente los cien mil habitantes y que, en determinadas épocas del año, crece de forma considerable por la afluencia turística, necesita unos servicios de seguridad acordes con su realidad.
Lo que cuesta entender es que el refuerzo de un cuerpo de seguridad tenga que hacerse a costa de otro. España cuenta con un modelo policial basado en la complementariedad entre Policía Nacional y Guardia Civil. Cada cuerpo tiene competencias específicas, una larga experiencia y una implantación territorial que ha demostrado su eficacia durante décadas. No son instituciones rivales, sino aliadas.
La Guardia Civil representa mucho más que un cuartel. Es una institución profundamente arraigada en la sociedad española. Ha estado presente en los momentos más difíciles, presta servicio en miles de municipios, garantiza la seguridad en carreteras, protege el medio ambiente, lucha contra el narcotráfico, el crimen organizado y la violencia de género, además de desarrollar innumerables funciones que muchas veces pasan desapercibidas para la ciudadanía.
Por su parte, la Policía Nacional desempeña un papel igualmente esencial en materia de seguridad ciudadana, investigación criminal, documentación, extranjería y muchas otras competencias. Su presencia en Roquetas de Mar puede aportar importantes beneficios y mejorar la atención a una población en constante crecimiento.
Pero precisamente por eso resulta difícil comprender que la solución pase por sustituir una institución por otra. La seguridad no debería plantearse como un juego de suma cero, donde lo que gana uno lo pierde el otro. Los ciudadanos no piden elegir entre dos cuerpos; piden disponer de ambos.
Además, la desaparición de un cuartel no solo supone un cambio administrativo. También implica una pérdida de presencia institucional, de cercanía con los vecinos y de capacidad operativa en determinadas funciones. Recuperar esos recursos en el futuro sería mucho más complicado que mantenerlos ahora.
Las administraciones públicas deberían escuchar el sentir de los ciudadanos antes de adoptar decisiones de este calado. Si Roquetas de Mar necesita Policía Nacional, adelante. Si el crecimiento demográfico y la complejidad del municipio lo justifican, la medida puede ser positiva. Pero ello no debería implicar el debilitamiento de la Guardia Civil.
No se trata de enfrentar uniformes ni de alimentar rivalidades que no existen entre quienes trabajan cada día por la seguridad de todos. Se trata de apostar por un modelo más fuerte, más completo y más eficaz. Policía Nacional y Guardia Civil han demostrado durante décadas que pueden trabajar de manera coordinada y complementaria.
Porque, al final, la verdadera pregunta no es si debe estar la Policía Nacional o la Guardia Civil. La pregunta es mucho más sencilla: ¿por qué renunciar a uno de los dos cuando la seguridad de los ciudadanos exige precisamente sumar y no restar?
En una sociedad cada vez más compleja, con nuevos desafíos en materia de delincuencia, ciberseguridad, inmigración, turismo y convivencia, reducir recursos nunca parece la mejor respuesta. Los vecinos de Roquetas de Mar no quieren una elección forzada. Quieren sentirse protegidos.
Y esa protección no entiende de colores de uniforme. Entiende de eficacia, proximidad y servicio público. Por eso, el mensaje que parece salir de la calle es claro: Policía Nacional, sí. Guardia Civil, también.


