Jueves, 1 de octubre. Nico (nombre ficticio para proteger su identidad) vuelve a su hogar sobre las 21:00 tras un largo día de trabajo en el barrio de Las Marinas de Roquetas de Mar, y lo último que espera es que va a pasar la noche en Urgencias del Hospital Universitario de Poniente con la cara amoratada, las piernas apuñaladas de punta a punta y sin bastantes litros de sangre en su cuerpo.
«Fui a entrar en el portal de mi casa, metí las llaves y dos chicos magrebís me apuñalaron sin comerlo ni beberlo», cuenta la víctima en exclusiva a D-CERCA aún postrado en su cama, con las piernas extendidas y sus heridas cubiertas por apósitos, con las grapas sosteniendo su carne rajada.
«Uno se tiró para mí con algo en las manos para clavármelo», relata, «lo paré con el brazo por acto reflejo, pero otro me pegó con un puño americano dos o tres golpes en la sien y en la boca, y caí al suelo con las piernas hacia atrás».
En el suelo, Nico intentó protegerse subiendo los brazos, pero los atacantes sorpresivos aprovecharon la postura para «liarse» a puñaladas contra sus piernas y un tobillo, tantas que ni él puede recordar cuántas fueron con exactitud.
Fruto de esta salvaje agresión, y tal y como muestra el parte de lesiones al que ha tenido acceso este medio, la víctima sufrió una fractura transversa de fémur, tibia y peroné, y otra abierta en tobillo, además de un hematoma en la región frontal derecha del cráneo con herida leve encima de la ceja, por los golpes con el puño americano.
«Me operaron de urgencia, me han tenido que poner tornillos, y a lo mejor tienen que volver a intervenirme en la pierna izquierda, porque puede que me hayan roto los ligamentos, aún no lo saben, porque lo tengo todo muy inflamado todavía», explica el agredido, «todos me dicen que esto va para largo, puede que un año más, y he tenido suerte de que no me haya afectado a las rodillas, pero mis heridas son profundas».
Cuando el ataque terminó y los perpetradores huyeron, sus vecinos pudieron acudir a socorrerlo y llamar a la ambulancia, que lo evacuó aún consciente al Hospital Universitario de Poniente, a pesar de la tremenda pérdida de sangre, cuyas manchas aún pueden verse en la acera. Entró directamente al box de críticos.
Nico afirma no comprender ni explicarse este asaltado, ya que ni conoce a los agresores ni estos llegaron a robarle, «pasé mucho miedo, porque tampoco entendía nada».
Los hechos ya están denunciados y ha comenzado una investigación para esclarecerlos.
Ataque en La Gangosa
A principios de semana, tanto en su edición digital como en papel, este medio se hacía eco de otra brutal agresión a una mujer mayor en el barrio de La Gangosa de Vícar.
Según trasladaban a D-CERCA desde el entorno de la víctima a D-CERCA, lo hechos tuvieron lugar este pasado sábado, 10 de octubre, en torno a las 21:40 horas, detrás del centro médico. De acuerdo al relato de los hechos de la denuncia, a la que tuvo acceso este medio, la mujer estaba paseando a su perro cuando vio a dos adolescentes acosando e insultando a otra menor, a la que llamaban “zorra” y “guarra”.
Cuando la víctima los enfrentó por esto, los jóvenes pasaron a agraviarla a ella con las mismas palabras, y a recoger piedras con intención de tirárselas, aunque no llegaron a hacerlo.
“Les dijo ‘yo con menores no voy a discutir, y le contestaron ‘no te preocupes que llamo a mi hermana que es mayor de edad’”, aseguraban desde el entorno de la víctima, “Ella esperaba que la hermana entendiese que esa actitud no era la correcta, y se sentó a esperarla”. Craso error.
Lejos de querer entrar en razón, cuando la «hermana» llegó, la tiró al suelo de un empujón y se le echó encima, agarrándola del pelo. Los dos menores cogieron unas sillas y comenzaron a golpearla, mientras que la mayor le propinó un mordisco en la pierna derecha y de un tirón le arrancó una cadena de oro del cuello. En el forcejeo también le sustrajeron un monedero con 70 euros.
La paliza no terminó hasta que dos hombres lograron separarlos, y los agresores huyeron del lugar


