La Policía Nacional ha desmantelado una organización criminal dedicada a la distribución de estupefacientes en El Ejido, concretamente en el núcleo de Santa María del Águila, como ya adelantaba D-CERCA.
La Operación ALFIL-CASANOVA, incluida dentro de la Fase V del Plan Gibraltar, ha permitido detener a nueve personas, interviniéndose aproximadamente 40 kilogramos de droga, entre la que destaca marihuana de alta calidad, cocaína y tussi; así como 30.000 euros en efectivo, nueve armas de fuego y vehículos de alta gama.
El operativo se ha llevado a cabo desde primeras horas de la mañana de este jueves, 26 de febrero, en varios puntos del núcleo de La Aldeilla, donde se han realizado varias entradas y registros en las calles Avenida Daza, Alcazaba y Generalife.

La actuación ha corrido a cargo del Grupo primero de UDYCO perteneciente a la Brigada Provincial de Policía Judicial de la Comisaría de Almería, con la colaboración del Grupo de Estupefacientes de la Comisaría Local de El Ejido así como de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR), dentro del dispositivo especial dirigido a reforzar la presión policial contra el narcotráfico y el crimen organizado en la provincia.
Registros en La Aldeilla
Durante los registros practicados, los agentes han incautado aproximadamente 40 kilogramos de droga, entre la que destaca marihuana de alta calidad, cocaína y tussi (conocida como cocaína rosa), todo ello preparado para su inmediata venta y distribución.

También se han hallado distintos útiles destinados al prensado, pesaje y envasado al vacío de las sustancias, así como 30.000 euros en efectivo, así como varios vehículos utilizados por la organización para el desarrollo de su actividad delictiva, tres de ellos de alta gama, lo que pone de manifiesto el importante beneficio económico obtenido a través del tráfico de drogas.
En la Operación ALFIL-CASANOVA vuelve a resaltar la presencia de armamento, con un arsenal intervenido de nueve armas de fuego, cuatro cortas y cinco largas, una prueba del elevado nivel de peligrosidad y capacidad operativa del entramado criminal desmantelado por la Policía Nacional.
Los nueve detenidos están acusados de delitos contra la salud pública y pertenencia a organización criminal. Próximamente serán puestos a disposición judicial de la sección de Instrucción del Tribunal de Instancia, plaza
n.º 1 de El Ejido.
V Plan de Seguridad del Campo de Gibraltar
La Operación ALFIL-CASANOVA es el segundo operativo enmarcado dentro del V Plan de Seguridad del Campo de Gibraltar desarrollada en el municipio de El Ejido en lo que llevamos de año.

La primera fue la incautación de más de tres toneladas de hachís y otras sustancias en el Pozo de la Tía Manolica (Matagorda) en la segunda semana de febrero. En esta actuación hubo cinco detenidos, miembros de la misma organización, especializada en el tráfico de hachís, cocaína y polen de marihuana prensado que enviaban al centro de Europa.
Su base económica estaba en las plantaciones de marihuana con las que financiaban la compra de fardos de hachís y de cocaína En Matagorda estaban situadas las guarderías donde almacenaban las drogas y desde allí las transportaban al centro de Europa empleando principalmente furgonetas de alquiler.

La banda disponía de de un extenso y completo arsenal con armamento bélico que incluía varias escopetas, un rifle y un fusil de asalto, entre otras. El comisario de El Ejido, José Antonio Roca Lezama, resaltaba en una rueda de prensa posterior que, durante el desarrollo de la operación, en el momento de la entrada y registro, uno de los detenidos trató de recargar un fusil de asalto CETME C calibre 7,62, que no llegó a poder detonar por un fallo en la munición, pudiendo ser reducido antes de que provocara algún daño a los agentes. También tenían a su disposición una pistola Glock de 9 mm con balas en la recámara, con la que «solo con apretar el gatillo podrían haber disparado», según aseguraba Roca Lezama.
La banda de Matagorda disponía de un rifle Blaser R93 calibre 300, una pistola de 8 mm marca Rohm, varias escopetas (monotiro, semiautomática y de aire comprimido), munición de distintos calibres (7,62×51, 300 win mag, 9 mm, 38 especial, calibre 12, 20 y 22); con centenares de cartuchos, y armas blancas, entre ellas un machete de guerra y navajas automáticas. También estaban equipados con un chaleco antibalas que, en palabras del comisario ejidense, «los protegería de nuestra munición, pero los nuestros no resistirían la suya».



