«¡No somos escudos humanos!» Con estas palabras, JUCIL, asociación profesional de Guardia Civil, y el sindicato independiente CEM (Colectivo de Emergencias Municipales), protestan por la situación que sufren los patrulleros de ambos cuerpos en el municipio de Roquetas de Mar y, en concreto, en el barrio de las 200 Viviendas.
Las organizaciones culpan a la «nula gestión por parte del equipo de gobierno municipal», que, en su opinión, ha convertido la barriada «en un gueto donde impera la ley del más fuerte». El tráfico de drogas, la prostitución, la explotación sexual forzada, los mercadillos ilegales, las riñas violentas y los apuñalamientos son una constante», aseguran, «generando además graves molestias por ruidos, olores y residuos para el conjunto de los vecinos».
La chispa que ha prendido la mecha de este estallido ha sido la noticia de la detención de un hombre en el barrio por abandonar en plena calle el cadáver de un toxicómano fallecido en un punto de ventas de drogas del citado barrio. Los hechos salieron a la luz a principios del pasado noviembre, aunque tuvieron lugar en julio.

Poco después de la publicación de esta noticia, el 4 de noviembre, se convocó la Junta Local de Seguridad, cuyas conclusiones, aseguran las organizaciones, «se mantienen en la opacidad más absoluta, trascendiendo tan solo sus consecuencias claras y dramáticas».
Entre estas, se encuentra la emisión de una Orden de Servicio que obliga a patrullar «únicamente» el barrio de las 200 Viviendas con efectivos de Guardia Civil en colaboración con Policía Local, una medida que, para JUCIL y CEM, «expone de manera temeraria e incongruente la integridad física de los agentes, utilizándolos como un escudo humano» y que, además, reduce el número de agentes disponibles en el resto del municipio.
Una situación que se agrava por el persistente conflicto entre ambos cuerpos, que se extiende desde mediados de julio, que ha llevado a que los guardias civiles no puedan usar los calabozos de la jefatura de Policía Local para la custodia de los detenidos hasta su puesta a disposición judicial. Esto obliga a los agentes a tener que realizar traslados a otros municipios, como Adra, El Ejido, Almería o, incluso, Garrucha.
«Desde JUCIL y CEM exigimos a las autoridades políticas competentes que asuman sus responsabilidades, doten de medios personales y materiales suficientes a las fuerzas de seguridad, rectifiquen las medidas adoptadas que ponen en riesgo a los agentes y asuman de una vez por todas, la obligación de acotar y reducir el grave problema de inseguridad en el municipio, con soluciones reales y no con parches que empeoran la situación y ponen en riesgo a los agentes y a la ciudadanía», concluyen en su comunicado.
Robos y puntos de drogas
La investigación por el abandono del cuerpo de un hombre en las 200 Viviendas llevó a los agentes del Área de Investigación de Roquetas de Mar y la Patrulla Reserva de Compañía de El Ejido (P.R.C) a descubrir un muy activo punto de consumo y venta de drogas en el barrio, dando lugar a la llamada Operación Puciven.
En este operativo, los guardias civiles encontraron una variedad de sustancias estupefacientes (cocaína, heroína, coca base) preparadas para su entrega en distintas dosis, además de dinero en efectivo, un táser, una balanza digital de precisión, un spray de defensa y un machete de cerca de medio metro de largo. Detuvieron a un hombre de 28 años y a otro de 37, que fue quien supuestamente sacó el cadáver a la calle.
La Operación Puvicen fue la tercera actuación de la Guardia Civil contra puntos de venta de drogas en Las 200 de Roquetas.
El pasado marzo, la Operación Pumori permitió desmantelar uno de esos lugares, que se encontraba a apenas 100 metros de un colegio y contaba incluso con un laboratorio propio para la elaboración de las sustancias. En él se encontraron 538 gramos de cocaína, 65,5 gramos de hachís, más de 2 kilos de marihuana y 6,5gramos de anfetaminas. Dos hombres fueron detenidos.

La siguiente actuación, la Operación Purebat, tuvo lugar en junio, saldándose con la detención de dos varones, de 26 y 24 años, y el ingreso en prisión de un tercero, de 38. Resaltó en su momento por la gran cantidad de drogas intervenidas: 209 gramos de metanfetamina en polvo, 206 gramos de metanfetamina en roca, 20,9 gramos de cocaína en roca, 5,6 gramos de ‘tusi’ (cocaína rosa), 1,7 gramos de heroína, siete comprimidos de metanfetamina, diez comprimidos de Rivotril y 3,5 comprimidos de Trankimazin.
No es solo la droga. A finales del pasado noviembre la Guardia Civil ha detenía a un hombre acusado de al menos tres delitos de robo con violencia e intimidación, en la misma barriada entre finales de agosto y mes de septiembre.
El detenido, un varón de 29 años que se encuentra en prisión provisional, solía elegir como víctimas a personas de edad avanzada o muy jóvenes, alguno incluso menor de edad. Para llevar a cabo sus golpes empleaba un modus operandi caracterizado por «un empleo desmedido de la violencia», según señalaban desde la Comandancia.




