La semana pasada murió Rafael Capel Hernández. Rafa, como todo le conocíamos, era un vecino que dedicó su vida a ir detrás de sus ovejas junto a su hermano Paco. No obstante, los últimos años de su vida los tuvo que dedicar a ser protagonista en la prensa a causa de los problemas que tuvo que afrontar junto a su esposa Anita Pérez. Este matrimonio se hizo famoso porque una hermana de Anita dejó en herencia una casa y un pequeño solar y la administración con unos impuestos leoninos querían aprovecharse de la triste herencia. Ana Pérez luchó por conseguir lo que su hermana quiso dejarle, las otras dos hermanas renunciaron a la herencia por la cantidad de problemas que tenían que afrontar con el pago de los impuestos.
Aquella lucha incesante no terminó nunca porque el COVID-19 acabó prematuramente con la vida de Ana Pérez. Aquel proceso quedó paralizado y aún hoy la casa con el solar tiene un futuro incierto lejos ya de este matrimonio desaparecido.
Por otra parte, en octubre del año pasado, Rafael Capel, ya viudo, se vio involucrado en una estafa de un personaje que ha sido condenado por dicha actuación en la que intentó quedarse con más de 3.000 euros sin realizar el trabajo en una cubierta de uralita que había destrozado el granizo de octubre de 2024. Rafa quiso evitar que este supuesto carpintero siguiera aprovechándose de más familias como así lo hizo. Se enfrentó a él presentando una denuncia que concluyó con la condena de este individuo a varios meses de prisión y a devolver el dinero injustamente cobrado.
Sirvan estas palabras de recuerdo como obituario de un matrimonio correcto, leal, muy querido por todos y un vecino que ayudó, a este que escribe estas palabras, a ser un poco mejor en esta vida. Los últimos minutos de su vida los dedicó a pedir que fuese enterrado junto a Anita, su mujer. Todos Los que conocimos a este hombre tenemos un grato recuerdo de los momentos que vivimos con él. Por desgracia, este tipo de personas van desapareciendo y con ellos unos valores que antes teníamos muy presentes para poder convivir con más felicidad.
Allí donde esté, espero que haya encontrado a Anita Pérez y que su último deseo se termine cumpliendo. No podemos valorar si realmente están juntos una vez que ya han dejado este mundo, de cualquier forma, quiero pensar que así es porque ambos se merecen recuperar en la eternidad lo que tuvieron a lo largo de su vida.
Descansa en paz Rafael Capel Hernández y muchas gracias por todo el cariño y el aprecio que nos demostraste a los que hemos tenido la suerte de convivir muchos años contigo.



