La asociación Equinac, dedicada a la atención y rescate de cetáceos y tortugas marinas en la provincia de Almería, deja de atender los varamientos de estos animales tras 28 años de dedicación. Lo ha anunciado oficialmente con un post en sus redes sociales, aunque, como informan, ya llevan más de un año sin hacerlo, tiempo en el que este servicio ha estado en manos tanto del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico como de la Junta de Andalucía.

Con casi tres décadas de trabajo a sus espaldas, la presión y las cargas los han obligado a ceder. «No podemos seguir financiando esto de manera gratuita y atendiéndolos 24 horas los 365 días al año», explica para D-CERCA Eva Morón, presidenta y portavoz de Equinac, «Los cetáceos y las tortugas marinas no varan en horario de oficina, y eso es algo que no se puede sostener con voluntariado, la gente tiene sus vidas».
Tampoco ha ayudado la salida de Almerimar S.A de la gestión del Puerto Deportivo de este núcleo ejidense, que ahora tendrá que pasar por una nueva licitación. «Fue la que nos apoyó dejándonos sus instalaciones, hace ocho años», rememora Morón, que reivindica que la empresa y Equinac estaban trabajando en conjunto para poder crear un centro para la recuperación de tortugas marnas. «Escribimos a la Junta informando que el proyecto de Almerimar S.A incluía esto y no se limitaba a una explotación económica pura y dura», pero el contrato acabó.

Estas instalaciones habrían acogido un centro para la interpretación y recuperación marina que habría contado con un edificio de 200 m2 y planta y otros 500 m2 de agua para el cuidado de tortugas marinas y arrecifes. «La Junta hubiera tenido gratis algo que tendría que tener por obligación», se lamenta la ecologista, «que ahora tenga que salir a licitación nos ha supuesto ya la recta final».
De equinos a delfines
La historia de Equinac arranca en el año 1998, pero no como uno se imaginaría. Eva Morón y el veterinario Emilio Guil tuvieron una idea que poco tenía que ver con el cuidado de la vida marina: fundar un hospital para caballos. De ahí el nombre de la asociación.

«Yo estaba entonces en la red de voluntariado ambiental de la Ecologistas en Acción, incluida también dentro de la andaluza, y un día me avisaron de un delfín varado en Pulpí», cuenta Morón, «nos pasamos once horas esperando a que llegara alguien para atender al animal, porque en esa época la Junta tenía un convenio con el Aula del mar de Málaga, que cubría toda Andalucía, y estaban con otro varamiento».
A raíz de aquella experiencia, en Equinac empezaron a solicitar autorizaciones y permisos para poder atender a estos animales. Al principio, solo podían hacerlo con los que llegaban muertos, pero, después de montar un centro de recuperación en Tabernas, pudieron también trabajar con tortugas. Finalmente, acabaron controlando todos los varamientos que se producían en la provincia.

En estos 28 años, Equinac ha atendido cientos y cientos de casos, su presidenta no se atreve a dar una cifra exacta. «Podría hablar de una media de unos 50 animales al año, entre vivos y muertos», asegura, «hemos cubierto el 100% de los varamientos, somos los únicos a los que se dio un distintivo del 112 por no fallar nunca a ninguno de sus avisos».
Con su salida, temen que se vuelva a la misma situación que los obligó a pasar a la acción. «En otras provincias de Andalucía están tardando a lo mejor cuatro horas en llegar para atenderlo, o directamente no lo hacen», critica Morón, «en Almería no, pero era a nuestra costa».
Dentro y fuera del agua
La labor de Equinac para la protección de la vida marina no se ha limitado a atender los varamientos de estos animales. Detrás de esto, han mantenido una fuerte dedicación activista, contado con la colaboración de Guardia Civil, Cooperación 2005, Protección Civil, Salvamento Marítimo, empresas y particulares.
En 2006, tras un varamiento masivo de zifios y calderones en la costa de Almería, lograron que el Grupo de Investigación de Cetáceos de la Universidad de Las Palmas de Gran Canarias se desplazara a la provincia para estudiar el caso y se hicieran cargo de las necropsias de los animales, determinando que habían muerto a causa del Síndrome sistémico Embólico Gaseoso/Graso provocado por los sónares de media frecuencia que se usaron en unas maniobras navales militares.

Estas imágenes se han repetido ahora, 20 años después, con nuevos varamientos de zifios de Cuvier entre Almería y Murcia, a principios de este 2026, coincidiendo con la presencia de varios buques militares en la bahía de Mazarrón (Murcia).
«Hemos hecho muchas cosas en el plano jurídico que también son muy importantes», apunta Morón. Equinac fue la primera asociación en conseguir una condena condenas por la muerte de tiburones protegidos y la captura de tortugas marinas.
«Hace años ya denunciamos que estábamos encontrando muchos delfines con las aletas caudales cortadas», cuenta, «al poner esa denuncia, la Guardia Civil incrementó sus labores de vigilancia, y encontraron a un pescador con una tortuga muerta a bordo, y fue juzgado por lo penal».
«Seguiremos luchando por el mar»
Que Equinac deje de atender los varamientos de la vida marina no significa que se rindan ni que se retiren. «Seguiremos luchando por el mar, por estos animales», afirma su portavoz, «tenemos los mecanismos para que se atiendan, no vamos a dejarlos tirados». La asociación «va a estar ahí para seguir exigiendo a las administraciones que cumplan con su deber y seguiremos colaborando con la Guardia Civil».
Morón advierte, «vamos a seguir por ese camino, porque para eso no necesitamos autorización ninguna, y por supuesto no vamos a dejar a los animales tirados».



