El Colegio de Educación Primaria e Infantil Juan de Orea de Roquetas de Mar pide ser un «espacio seguro» tras la agresión sufrida por una de sus maestras a manos de la madre de una alumna.
«El CEIP tiene que ser un espacio seguro, basado en el respeto, el dialogo y la convivencia ¡Docentes y Familias por una educación en paz, por vuestros hijos, por nuestros alumnos!», traslada el centro en un comunicado, en el que también afirman haber tomado «todas las medidas educativas y judiciales pertinentes», aplicando el protocolo de agresión al profesorado.
«Este centro no tolerará ninguna forma de violencia y actuará con máxima firmeza dentro del marco legal para proteger a sus profesionales y garantizar la convivencia».
La agresión
Tal y como adelantaba La Voz de Almería, el pasado 2 de octubre, sobre las 14:00, una de sus docentes fue golpeada, insultada y amenazada de muerte por la madre de una de sus alumnas, acusándola de haberle provocado a su hija una lesión en la mano, a pesar de llevar varios días sin acudir al centro. A la menor la describen como «una buena niña» aunque su familia sea «conocida» en Roquetas por ser conflictiva.
Según explica a D-CERCA María José Blanco, presidenta provincial de la Asociación Nacional de Profesores Estatales (ANPE), los hechos tuvieron lugar a la salida del centro. «La madre estaba fuera de sí», asegura, «la maestra, que es muy joven, no se lo esperaba y pasó mucho miedo».
«Sus compañeras», que también fueron amenazadas por esta mujer, «nos lo cuentan con lágrimas en los ojos». Ahora, ellas también temen que la madre pueda regresar y cumplir sus palabras.
La víctima, que se encuentra de baja laboral, fue inmediatamente a Urgencias, desde donde se dirigió, junto a su parte de lesiones, al cuartel de la Guardia Civil para interponer la correspondiente denuncia.
Apoyos
Desde ANPE manifiestan su condena a estos hechos y solicitan que los familiares de alumnos que agredan a un docente no puedan volver a acudir al centro. La asociación ha puesto a disposición de la víctima sus servicios de atención tanto psicológica como jurídica.
Por su parte, la Delegación Territorial de Educación en Almería también rechaza «tajantemente» la agresión, manifestando su «apoyo y solidaridad» con la maestra. «Convencidos de que este tipo de situaciones no representan la relación habitual entre las familias y los centros educativos, reiteramos nuestra condena a cualquier forma de violencia, ya sea física o verbal, y nuestro compromiso con una convivencia basada en el respeto y la colaboración entre todos los miembros de la comunidad educativa».
La Delegación ha activados todos los protocolos de apoyo y asesoramiento de los que dispone la Consejería. «El personal docente y no docente de nuestros centros merece toda la consideración, el respeto y el reconocimiento del conjunto de la sociedad, y desde la Administración educativa continuaremos trabajando para garantizar que pueda desarrollar su labor en las condiciones de seguridad y respeto que merece».
Para el CSIF, este suceso «vuelve a poner de manifiesto la necesidad de contar con más apoyo, más recursos personales y medidas de seguridad y prevención en nuestros centros».
El sindicato de los funcionarios también muestra su «rechazo absoluto» a «cualquier forma de violencia en los centros educativos y trasladamos todo nuestro apoyo y solidaridad a la docente agredida, sus familias y toda la comunidad educativa».
De igual forma, la Federación de Asociaciones de Familias del Alumnado de los Centros de Educación Pública de Almería (FAPACE) ha trasladado todo su apoyo al centro, a su equipo educativo «y, especialmente, a la profesional afectada por los hechos ocurridos».
«Como familias tenemos también una responsabilidad: seamos el ejemplo que queremos para nuestras hijas e hijos».



