Entradas y registros en seis provincias de de dos comunidades autónomas, tres pistolas incautadas, numerosa munición y chalecos antibalas: así ha sido la operación de la Guardia Civil para detener a los implicados en el tiroteo de Huelma (Jaén) contra el clan abderitano de los Saúles.
Los detenidos, relacionados con la familia rival de los Lateros, ascienden a siete, tras los cinco que se habían confirmado, a los que se les atribuyen, en distinto grado, cuatro delitos de homicidio en grado de tentativa, tenencia ilícita de armas, integración en organización criminal y robo de vehículos, entre otros posibles delitos conexos. Tres de ellos han ingresado en prisión y los investigadores consideran que tuvieron «un papel principal en la agresión».
En declaraciones para este medio, el abogado de la familia, Paco Ferre, ha señalado que entre los detenidos que han quedado en libertad se encuentra el padre de José Cortés, el joven por cuya muerte violenta, el 2 de junio de 2025, comenzó este enfrentamiento entre clanes abderitanos que sigue acumulando incidentes y tiroteos.
Un detenido en El Ejido
El pasado 21 de octubre la Guardia Civil desplegó un amplio dispositivo policial para detener a los presuntos implicados, bajo la dirección judicial de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Jaén, plaza Nº 1. El operativo se desarrolló Jaén, Almería, Málaga, Granada, Cuenca y Ciudad Real, mientras que las detenciones se practicaron en los municipios de El Ejido, Algarrobo (Málaga), La Rábita (Granada), Motilla del Palancar (Cuenca) y Chillón (Ciudad Real).
Se llevaron a cabo siete entradas y registros domiciliarios, en los que se intervinieron tres armas de fuego cortas, una pistola de aire comprimido, siete cargadores, 126 cartuchos de calibre 9 mm, tres armas blancas de grandes dimensiones, cuatro chalecos antibalas, una defensa extensible, más de 8.000 euros en efectivo y diversos dispositivos telefónicos.
Esta operación es el fruto de meses de investigación a cargo de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de Jaén, tiempo en el que se han practicado diversas diligencias para esclarecer los hechos, identificar a las personas presuntamente implicadas y determinar el grado de participación de cada una de ellas, permaneciendo las actuaciones bajo secreto judicial.
Las actuaciones han contado con el apoyo de la Agrupación de Reserva y Seguridad (ARS) de la Guardia Civil y de efectivos de diversas unidades de las comandancias de Almería, Cuenca, Ciudad Real, Málaga, Granada y Jaén.
Huelma
El pasado 27 de mayo, pasada la medianoche, cinco personas, «tres lateros y dos sicarios» habrían aparecido en un seat blanco en la calle Rocabril, donde los hermanos Saúles y sus familias disfrutaban la noche junto a sus familias y dos vecinos.
Los tiradores descargaron una ráfaga de, al menos, diez disparos que hirieron a dos miembros del clan abderitano y a los otros dos amigos, que fueron los principales damnificados.
Ferre defiende la inocencia de sus patrocinados y asegura que no se encontraban en Huelma la noche del tiroteo, «alguno ni siquiera ha estado nunca allí», asegura. «Hay algo que no cuadra», insiste el letrado, «quieren ir a por ellos, pero los más malheridos son los otros». «No tiene sentido, más si los consideran expertos tiradores». El letrado también se pregunta cómo pudieron reconocer a sus representados en aquella turbulenta situación, «tenían que ir muy despacio».
Para el abogado, esta es una «estrategia» de los Saúles para forzar un cambio en la declaración de los Lateros que exculpe al principal sospechoso de la muerte del joven José Cortés, José Santiago Muñóz, alias ‘El Viejo’, que se mantiene fugado e inlocalizable desde hace ya un año, cuatro meses y 21 días.
Los Saúles siempre han defendido que el culpable es Reinaldo, menor de edad, uno de los nietos del ‘Viejo’, que llegó a autoinculparse de ser el autor del disparo mortal en un vídeo subido a TikTok.
Emboscada en la autovía
El clan de los Saúles se encontraba desde hacía casi un año en Huelma (Jaén) cuanto tuvo lugar el tiroteo, huyendo de una posible venganza de los Lateros. Esa misma noche salieron ardiendo sus casas y uno de sus coches, presumiblemente como represalia.

Apenas unos meses después, el pasado 2 de septiembre, uno de los hijos del ‘Viejo’ de los Saúles, José María Santiago, recibió varios disparos en plena A-92, a la altura del municipio de Las Tres Villas, resultando herido en el abdomen, cadera y el pie, teniendo que ser intervenido de urgencia e ingresado en la UCI del Hospital Universitario de Torrecárdenas en Almería capital.
Como informaba a este medio 112 Andalucía, el suceso tuvo lugar sobre las 14:20 horas de este miércoles, cuando el vehículo en el viajaba el Saul colisionó sobre el arcén al recibir varios disparos desde otro coche. El servicio de Emergencias movilizó a Guardia Civil, Tráfico y el 061.
Fuentes cercanas al caso apuntan a una posible trampa como el origen de este suceso. José María volvió de su exilio en Huelma para cobrar una deuda pendiente, terminando en una emboscada.
Versiones contradictorias
Las hostilidades entre los clanes de los Lateros y los Saúles comenzaron el 2 de junio de 2025, con el disparo que acabó con la vida de José Cortés, de 22 años, en la barriada de Puente del Río en Adra. El proceso judicial por estos hechos arrancaba el pasado 1 de junio en los juzgados de Berja.
La defensa de los Saúles, a cargo del abogado Alejandro Cóndor, sostiene que el tiro se hizo desde un terrado «de arriba-abajo», con una distancia considerable de al menos siete metros, y que el autor fue el nieto de ‘el Viejo’. «Eso es lo que ellos han visto, y han venido a contar la verdad, y ahora, lógicamente, será el juzgado el que tenga que tomar cartas en el asunto en este sentido», apuntaba el letrado a la salida de los juzgados virgitanos.

Por otro lado, Ferre afirma justo lo contrario: que fue un tiro horizontal y las balas no tuvieron una trayectoria oblicua, y se mantiene firme en las acusaciones al ‘Viejo’. «Han dado una explicación que no tiene sentido», apostillaba, «yo entiendo que lo quieran enfocar como casi el nieto, pero la realidad es que no se sostiene».
Otro punto de choque entre los testimonios de Lateros y Saúles está en quien vio realmente toda la escena completa desde que se efectuó el disparo hasta que José cayó muerto al suelo de la vivienda familiar. Para los primeros fue la madre del joven, Carmen, pero los segundos aseguran que la única que lo contempló fue la mujer del ‘Viejo’, Conchi. Y puede que la clave para esclarecerlo sea un bocadillo de mortadela, que se habría encontrado en la escena, y que habría sido la última comida de José.

«La madre dijo que estaba desayunando una tostada, lo damos por bueno porque, evidentemente, tampoco era un extremo relevante», explica Cóndor. Pero, de acuerdo a los nuevos testimonios, «comía un bocadillo de mortadela con el que salió cuando salió de la casa», relata el letrado, «porque él estaba dentro de la casa, en el alféizar de la puerta, para increpar a Saúl ‘El Viejo’, que también se encontraba en el terrado, aunque, reafirma, no fue el autor del disparo.
De momento, la causa estará paralizada hasta que ‘El Viejo’, sobre el que pesa una orden de búsqueda y captura, sea detenido o se entregue.


