La Audiencia Provincial ha sentenciado a 25 años y cinco meses de cárcel a un monitor de artes marciales en El Ejido (Almería) por agredir sexualmente a dos niñas de cuatro años en el gimnasio donde impartía clases. Además, grabó imágenes de al menos una de las menores para crear material pornográfico.
El tribunal impuso a J.A.H.U. 22 años de prisión por dos delitos de agresión sexual a menores, tres años por la elaboración de pornografía con descubrimiento y revelación de secretos, y cinco meses más por posesión de pornografía infantil, tras encontrarse miles de archivos en sus dispositivos electrónicos. Cabe mencionar que fue detenido en 2024 por la Policía Nacional.
A esta condena se suman otras condenas como la retirada de la patria potestad durante 20 años y su inhabilitación para cualquier actividad que implique contacto con menores por 45 años. Además de medidas concretas de alejamiento, incomunicación e indemnizaciones con respecto a las víctimas.
Cómo se dieron los hechos
El hombre era propietario y profesor de un gimnasio, que ya se encuentra cerrado, especializado en artes marciales, donde daba clases a niños pequeños, incluyendo a las dos víctimas. En mayo de 2023, el monitor abordó “con ánimo libidinoso” a una de las niñas diciéndole que tenía “la espalda sucia” para luego llevarla a un pequeño almacén con vestuarios, donde la agredió sexualmente.
La reacción inicial de la menor fue negarse a seguir acudiendo a gimnasio, sin contar los hechos. Finalmente, en enero de 2024, tras pasar con sus padres por la puerta del establecimiento y ofrecerles ellos volver a las clases, decidió contar la agresión.
En cuanto a la segunda menor, asistió a las clases entre enero y mayo de 2024. En al menos una ocasión, el acusado repitió el mismo procedimiento, llevándola al “cuarto oscuro”, el almacén conocido por los niños, donde cometió otra agresión. Esta segunda niña presentó síntomas propios de violencia sexual, como cambios de conducta, terrores nocturnos y apego excesivo a su madre. Finalmente, relató lo sucedido a sus padres el 6 de mayo de 2024.
Además de cometer estas agresiones sexuales, el acusado colocó su teléfono móvil en el baño del gimnasio para grabar un vídeo de las partes íntimas de la menor.
Durante el juicio, el acusado negó haber cometido las dos agresiones sexuales, aunque sí reconoció como un «error grave» haber puesto su teléfono en el baño.
El tribunal dio credibilidad a ambos relatos, que coincidían a pesar de que las niñas no se conocían y acudieron en meses diferentes. Los testimonios de los padres y los informes psicológicos confirmaron la verosimilitud de sus declaraciones, además del vídeo grabado por el acusado.
Intervenidos más de 3.000 archivos pornográficos
Tras interponerse la denuncia, se procedió al registro tanto del gimnasio como de la vivienda del acusado para encontrar pruebas. Concretamente, se intervinieron un móvil, un ordenador y un disco duro que contenían más de 3.000 archivos pornográficos, entre vídeos y fotos de jóvenes, menores y niñas pequeñas, mezclados con imágenes familiares y de competiciones.
Además, en el dispositivo móvil se encontraron búsquedas con términos pornográficos, 115 fotos de menores y jóvenes, tres vídeos de pornografía infantil y el vídeo grabado en el baño del gimnasio. En total, se detectaron alrededor de mil archivos relacionados con menores, entre fotogramas y rastros de fotogramas.
El ordenador contenía casi 1.650 archivos similares y el disco duro otros 500 más, todos con imágenes y vídeos de menores y jóvenes en situaciones sexuales o desnudos.



