La primera corrida de toros mixta de la Feria Taurina de Santa Ana 2026 ha tenido un gran preludio con un emotivo acto donde el rejoneador Diego Ventura ha inmortalizado la huella de sus manos en la entrada de la Plaza de Toros de Roquetas de Mar. Se suma este nuevo nombre al célebre listado de personalidades relacionadas con la tauromaquia a las que se rinde homenaje en el municipio como El Fandi, Canito, Castella o el periodista Carlos Herrera.
El sábado en la mañana, a las 11 horas, antes del sorteo de los lotes de la corrida de esta tarde, el rejoneador estampaba sus manos para la eternidad en Roquetas de Mar en un acto que ha contado con la presencia de numerosos aficionados y del alcalde de Roquetas de Mar, Gabriel Amat, junto a concejales de la corporación municipal, así como el padre, apoderado y el responsable de la Ganadería María Guiomar, entre otras personalidades del mundo del toro.
El rejoneador ha afirmado sentirse muy agradecido por este reconocimiento y ha afirmado que “en Roquetas de Mar siempre me he sentido muy a gusta y la afición me ha transmitido mucho cariño. Estoy muy agradecido por este gesto que nunca olvidaré. Venir a Roquetas de Mar siempre es un privilegio pero hacerlo en un sitio donde te tratan tan bien es algo que se lleva en el alma”.
Por su parte, Gabriel Amat ha puesto de relieve la figura de Ventura y su legado como uno de los toreros a caballo más importantes de la tauromaquia contemporánea y ha explicado que “su nombre quedará ligado para siempre a Roquetas de Mar. Es una forma que tiene la afición roquetera de devolverle el cariño que siempre ha puesto en todas las actuaciones que ha tenido en nuestra plaza y estamos muy contentos de que nos vuelva a acompañar un año más”.
Un gran mural con Diego Ventura
Pero las sorpresas para el rejoneador no se detenían en el acto de las huellas de sus manos sino que en el interior de la plaza, en la zona del hall de la Puerta Grande, Ventura ha comprobado entre la emoción y la sorpresa un gran mural en el que él aparece toreando delante del faro de Roquetas de Mar. Es el primero de los diferentes murales de los que se irá llenando paulatinamente el interior de la Plaza de Toros para convertirse en un gran y permanente espacio expositivo.




