«Antonio era mucho Antonio». Encarni Gallardo, Hermana Mayor de la Hermandad de la Virgen de Gádor Coronada de Berja, se deshace en elogios a la hora de hablar de quien fue «como mi hermano mayor» y «mi amigo» desde su adolescencia. Se refiere a Antonio Campos, el conocido historiador virgitano, vinculado durante toda su vida a la imagen de su patrona, asesinado a finales del pasado mes de septiembre en el núcleo de San Agustín, en El Ejido.
Ahora, para honrar su memoria, la Hermandad de la Virgen de Gádor ha propuesto nombrarlo hermano honorario a título póstumo «en reconocimiento a su labor constante par engrandecer y transmitir la devoción a nuestra patrona». La decisión ya ha sido aprobada en la reunión mensual de la hermandad por mayoría absoluta con 18 votos a favor, y ahora tendrán que ser los propios hermanos los que decidan ratificarla este viernes, 20 de febrero, en su asamblea general ordinaria. Si todo sigue adelante, será decisión del Obispado aceptarlo.
«Tengo el móvil ardiendo, hay muchos hermanos que viven fuera y que quieren votar para apoyarlo», cuenta Gallardo a D-CERCA, «todos los devotos de la Virgen de Gádor conoce a Antonio Campos, su trabajo y que dedicó su vida completa a ella».

Campos fue el Hermano Mayor de su adorada Virgen de Gádor entre 2012 y 2018, durante su legislatura tuvo lugar la coronación pontificia de la talla virgitana, «cien por cien promovida por él». Ese mismo año, en 2016, escribió y publicó el libro ‘Nuestra Señora de Gádor Coronada’, un monográfico con más de 400 páginas a color que, a día de hoy, se mantiene en venta.
Gallardo formó parte de aquella junta, propuesta por el propio historiador, «trabajamos duro durísimo, pero él era inagotable, siempre pensando cómo exaltar los cultos y hacer más grande el día de la patrona», recuerda, «era un trabajador incansable por la Virgen de Gádor», apunta Encarni Gallardo, «desde crío siempre iba a su lado», por lo que ella lo consideraba el fan número uno de la talla, «le decía ‘la quieres más que a tu madre’, y me respondía ‘están a la par’». Y esa fe que él tenía «nos la transmitía a todos los que estábamos cerca, con toda la ilusión que a él le hacía».
Para la Hermandad de la Virgen de Gádor, Antonio Campos encargó el trono en el que procesiona actualmente, «siempre daba ideas que no se le ocurrían a nadie más y buscaba la solución para todo», hasta en su última Bajada de la Virgen, el pasado agosto.

Fue miembro del Departamento de Historia del Instituto de Estudios Almerienses (IAE), un auténtico erudito que descubrió, y expuso ante el conocimiento público, la primera fotografía conocida hecha a la Virgen de Gádor, realizada por el fotógrafo francés Laurent Rouede en 1876, y también el hallazgo de la escritura notarial que refleja la compra por parte del municipio de Berja de la imagen el 9 de diciembre de 1592. «Tenía una memoria increíble, un gusto exquisito y sabía de todo, era inigualable», afirma la Hermana Mayor.
Faltas y cambios
Ahora, con la llegada del tiempo de Cuaresma, fechas señaladas para los cultos de la Virgen de Gádor, Encarni no puede evitar que se le hagan «muy difíciles» por su falta. «Él era mis pies y mis manos en la Hermandad, siempre conté con su apoyo y toda su sabiduría», traslada, «él estaba para todo, el poder reconocer su figura es lo que me ayuda a no sentir tanto su pérdida».
Para la Hermandad de la Virgen de Gádor se avecinan también cambios a la hora de vivir su devoción por su patrona. Desde 1651, por un voto que hizo la ciudad de Berja por una dura sequía, en honor de esta imagen se celebraba su primera bajada del año. Pero, ahora, la hermandad planea organizar unos cultos cuaresmales «más austeros», reduciéndolos a ocho días y suprimiendo la tradicional procesión de marzo. «Lo teníamos en proyecto desde junio», explica la Hermana Mayor, «hemos tomado esta decisión tras analizar la situación eclesiástica y del mundo cofrade, cada vez hay más hermandades y cofradías, y no queríamos tener dos bajadas idénticas».
Más allá de Berja
Aunque Antonio Campos siempre estuvo impulsado «por la fe y llevar el nombre de Berja a todas partes», no solo ha dejado su huella en el municipio virgitano. «Hacía amigos allá por donde iba, haciendo el bien por todas las hermandades y cofradías que se lo han pedido», asegura a este medio Gallardo.

Durante muchos años, vistió a la Virgen de la Soledad de la Cofradía del Santo Sepulcro de Dalías, de la que fue pregonero en el año 2000. En este municipio también tuvo una profunda colaboración, desde sus inicios, con la Hermandad de San José María Rubio, para la que compuso su himno y diseñó su escudo. También colaboró con iniciativas como las Jornadas de Patrimonio Histórico daliense o la publicación del libro ‘Lux Mundi. La religiosidad popular en torno a la Luz’.
En El Ejido trabajaba como funcionario en el Área de Población. Tras su muerte, el alcalde Francisco Góngora, afirmó que «ha sido una persona muy comprometida en su labor siempre atendiendo sus responsabilidades con diligencia y profesionalidad, y al que le teníamos mucho cariño”.




