Ha muerto el perro que los agentes de la Policía Local de El Ejido rescataron de un contenedor de basura después de que su dueño lo arrojara ahí.
Así lo ha revelado la concejala Montserrat Cervantes, del Grupo Municipal de Vox, en el pleno celebrado este viernes, 30 de enero, en el Ayuntamiento. El animal, que rondaba entre los diez y 12 años, no pudo superar el estado de deshidratación con el que fue hallado y, aunque en principio parecía evolucionar favorablemente ingresado en una clínica veterinaria, acabó falleciendo poco después.
La propia Cervantes llamó al cuerpo municipal para informarse de su estado de salud, «interesada en adoptarlo y cuidarlo», según trasladan a este medio fuentes del partido. A raíz de estos hechos, Vox El Ejido ha solicitado en la sesión plenaria realizar o reforzar las campañas de sensibilización por los derechos de los animales en el municipio.
Abandonado en un contenedor
En la madrugada del pasado 20 de enero, la Policía Local de El Ejido, avisados por una vecina, encontraron al perro en un contenedor.
Al identificar y localizar a su dueño, este aseguró que se le había perdido, pero después reconoció el abandono ante los policías, que le informaron ahí mismo que iba a ser investigado por un delito de abandono y maltrato animal.
El abandono y el maltrato animal constituyen un delito tipificado en el artículo 340 del Código Penal, que recoge penas de entre tres a 36 meses de prisión y la inhabilitación especial para la tenencia de animales y para ejercer profesiones relacionadas con ellos, de tres meses a un año. Además, la Ley 7/2023, también conocida como Ley de Bienestar Animal, incluye multas de entre 500 y 200.000 euros por abandono.
En caso de ser testigo de un posible caso de maltrato animal, desde la Guardia Civil recomiendan dar aviso a a las autoridades, ya sea al 062 o a la Policía Local. «La colaboración ciudadana es fundamental para prevenir y erradicar este tipo de conductas», señalan.
Además, recuerdan a los propietarios que la tenencia de animales domésticos conlleva una responsabilidad legal y moral. Proporcionarles alimento, agua, atención veterinaria y un entorno seguro es una obligación regulada por la normativa vigente.



