Los negocios del centro de El Ejido comienzan 2026 con una nueva oleada de robos con un ‘sofisticado’ modus operandi: reventar el escaparate o la puerta con un adoquín.
Hay, por lo menos, tres negocios afectados, según ha podido averiguar D-CERCA, en fechas entre el pasado 31 de diciembre y el 7 de enero.
El principal sospechoso, según han podido captar las cámaras de seguridad de los locales afectados, a las que ha tenido acceso este medio, es un hombre alto, delgado y con una leve cojera, vistiendo siempre de negro y ocultándose el rostro con un pasamontañas o una capucha.
La Policía Nacional ya está investigando el caso y no se descarta ninguna hipótesis de momento, pero todo apunta a que se trata de un viejo conocido que habría estado en prisión por hechos similares, según trasladan fuentes cercanas a este medio.
Los casos
Esta mala racha comenzó la madrugada previa al día de Nochevieja, cuando, sobre las 1:30 horas, un hombre consiguió entrar en la ‘Peluquería Gracia Peinado’, en la calle Colombia.
Como cuenta a este medio Gracia, su propietaria, el asaltante logró forzar el bombín y, de esta manera, llevarse el cajón con el dinero y un bote de monedas.

El segundo caso tuvo lugar en la conocida pizzeria ‘Paladium’, en la Loma de la Mezquita, en la madrugada del 2 de enero, a las 2:30, horas, como quedó registrado en el sistema de videogilancia. “No llegó a entrar”, concreta Agustín, dueño, pero sí que se llevó una de las cámaras y rompió otra, tratando de ocultar su imagen.
La última víctima de este presunto único ladrón ha sido el obrador ‘La Tita Rita’, en la Plaza Párroco José Jiménez, próxima a la peluquería.
Allí, el sospechoso tampoco logró acceder, pero no sin antes destrozar el escaparate, provocando daños de 1.400 euros solo por el cristal, y el perjuicio de tener que dejar el negocio cerrado al día siguiente.
El ladrón del péndulo
En todos estos casos, el ratero empleó el mismo modus operandi para tratar de acceder a los locales: romper cristales o puertas golpeándolas con un adoquín usándolo como un péndulo, atándolo con una cuerda y dejándolo caer.

Así, en la peluquería lo amarró a la barra de la puerta y, aunque el cristal blindado no rompió del todo, esta cedió lo suficiente como para que pudiera forzar el bombín y así abrirla.
En la ‘Palladium ya intentó, sin éxito, emplear el mismo sistema, aunque sin ningún resultado más allá de dañar la puerta con las embestidas del bloque. Frustrado, trató de presionar la tijera con una cremallera, pero solo consiguió doblarla.
Días después, en ‘La Tita Rita’, hizo lo mismo, esta vez atando el adoquín al travesaño del toldo, asestando cuatro golpes hasta que pudo romper el cristal del escaparate. “Con el primero ya había levantado a medio barrio” por el ruido, cuenta a este medio Ricardo, copropietario del negocio. Eso evitó que el ladrón accediera al establecimiento, fugándose al ver que uno de los vecinos encendía las luces. Poco después llegó la policía.




