Los constantes incumplimientos de Urbaser avocan a una nueva huelga de sus trabajadores en la localidad de Roquetas de Mar, según trasladan a D-CERCA desde el comité de empresa.
De acuerdo a los sindicatos, Urbaser, la compañía a cargo del servicio municipal de limpieza y recogida de basuras en el municipio, sigue sin avanzar siquiera en los “puntos mínimos” acordados tras la última protesta, como eran la subida del IPC, el respeto de dos días de descanso para los empleados, aumentar la plantilla y pasar a los fijos discontinuos a jornada completa, los servicios de mediación de la Junta de Andalucía. A todo esto hay que sumar la negociación del convenio. Sin embargo, en estos nueve meses la empresa ha ignorado lo pactado.
El pasado viernes, 19 de diciembre, Urbaser tuvo la oportunidad de zanjar este asunto con una reunión conjunta con sus trabajadores y representantes del Ayuntamiento, pero prefirieron no acudir, lo que llevó a los sindicatos a firmar el preaviso de huelga, que se prevé que empiece de manera “inminente”.
“El Ayuntamiento entiende nuestra postura, porque es dinero o días que nos debe la empresa, no pedimos nada raro, tenemos sentencias que nos respaldan”, traslada a D-CERCA Antonio Pomares, secretario de UGT en el comité, haciendo referencia a lo dictaminado por el SERCLA, el servicio de de mediación de la Junta de Andalucía, referente a convertir a los trabajadores fijos discontinuos a jornada completa, algo que tendría que haber ocurrido en abril de este año pero que la empresa sigue evitando.
Pomares advierte de que “la cosa está al rojo vivo” y que “ya no se tolerarán tonterías”. “No nos levantaremos hasta negociar todos los puntos”.

La última huelga de los trabajadores de Urbaser en Roquetas de Mar dio comienzo el pasado 10 de abril, coincidiendo con la Semana Santa, y dejó en apenas cinco días imágenes de las calles del municipio inundadas de basura y residuos, que ahora podrían repetirse. Fue necesaria la mediación del alcalde roquetero, Gabriel Amat, para arrancarle unos compromisos mínimos a la empresa, que han seguido sin implementar.
En junio, Pomares ya señalaba a este medio que la protesta podría repetirse si Urbaser mantenía la situación a pesar de los acuerdos, denunciando además que los vehículos de la compañía se encuentran «en un estado deficiente», algunos sin aire acondicionado y las situaciones de riesgo con las que tenían que lidiar los trabajadores en el barrio de Las 200, donde sufrieron agresiones y al que que siempre entran escoltados, y nunca entran por la noche.
Ahora, solo una negociación in extremis podría evitar que se repita esta situación, pero la posición de la empresa parece hacerlo imposible.




