Las obras en la autovía se han convertido en una tortura para los conductores que tienen que ir a trabajar cada día en la provincia de Almería. Además de todo lo que tiene que ver con la construcción del AVE, ahora se están poniendo unas pantallas acústicas en la Autovía A-7 a su paso por el municipio de Vícar, dichas obras están generando unos atascos monumentales en las horas punta del día.
A primera hora de la mañana, la cola de vehículos va desde la salida de La Mojonera a la altura de la Ciudad del Transporte hasta la salida del Parador-Roquetas de Mar. Estos retrasos están generando la desesperación de los conductores que, en la mayoría de los casos, además de están padeciendo todo tipo de perjuicios relacionados con su actividad diaria. Sin ir más lejos, muchos de ellos se han quejado de no llegar puntuales a su puesto de trabajo y otros, incluso, dicen que están registrando pérdidas por no hacer su trabajo con normalidad, tal es el caso de un profesor de autoescuela que comentaba con amargura que las clases contratadas por sus alumnos no se podían desarrollar con normalidad por el largo periodo de tiempo que pasaban sus vehículos en los ya citados atascos.
Es evidente que quienes programan estas obras no tienen en cuenta a los conductores que, realmente, son los verdaderos afectados. Es más, da la sensación de que por el hecho de estar haciendo trabajos para la comunidad no tienen la obligación de hacerlos sin molestar. Es perfectamente entendible que las obras se hagan con todas las medidas de seguridad necesarias, no obstante, al tratarse de una vía de uso público y la de mayor tránsito en la provincia de Almería debería de haberse estudiado una alternativa que no generara tal desastre organizativo en el tránsito de vehículos.
Lo peor de todo es que este tipo de actitudes por parte de la Administración van a seguir produciéndose, no hay castigo alguno para quienes programa erróneamente un trabajo que va a generar tantas molestias en los ciudadanos. Los responsables de estas obras esperan la comprensión sin límites de los conductores sin pensar en los perjuicios que generan. Estos comportamientos terminan provocando la rebelión de los propios ciudadanos y el resultado final es una crítica persistente contra quienes tienen la obligación de generar el bienestar de todos usando el dinero de nuestros impuestos.
No estaría mal que alguien que tiene responsabilidades en los atascos de cada día en la A-7, leyera este artículo y citara a quienes están desarrollando estas obras “sin anestesia, a lo bruto” y le pidiera explicaciones de los atascos y en caso de que la respuesta no fuera convincente las consecuencias fueran tajantes: “A buscar otro empleo que para este no vale”.
En definitiva, que nadie tema que los que generan los atascos en la A-7 van a tener algún tipo de reprimenda ni nada que se le parezca. Por lo tanto, paciencia, paciencia y más paciencia.



