El jurado popular, por unanimidad, ha declarado culpable de asesinato y quebrantamiento de orden de alejamiento a Trinidad G.S., el conocido como ‘Trino’, por apuñalar hasta la muerte a María Ángeles R. G. el 25 de julio de 2023 en Dalías.
El acusado ahora podría enfrentarse a una pena de hasta 20 años de prisión que piden para él las acusaciones particulares, a cargo de Francisco López Gutiérrez y Antonio Bonilla Parrón, como la Fiscalía, que, aunque en un principio solicitó 15 años por homicidio, cambió de parecer tras el veredicto.
Los miembros del jurado han considerado probado que el día de los hechos ‘Trino’ planeó cada uno de los pasos que dieron lugar a la muerte de la propietaria del pub ‘La Casita’, empezando por afilar el arma homicida, un cuchillo de cocina, en un taller del pueblo sobre las 17:30 horas.

Una vez afilado listo, Trinidad lo envolvió en una bolsa de plástico blanca y lo guardo en la parte trasera de su pantalón, dirigiéndose a los bancos de la Rambla de Gracia frente a la Plaza Olmo, sentándose en uno de ellos hasta que llegó María Ángeles conduciendo su coche. Era el cumpleaños de uno de sus dos hijos y quería comprar cosas para la fiesta.
El condenado, sabiendo que estaba bajo una orden de alejamiento con la víctima, comenzó a gritarle, a llamarla «puta», provocando que ella le plantase cara comenzando así una discusión que ‘Trino’ aprovechó para, sorpresivamente, sacar el cuchillo del bolsillo de atrás de su pantalón y clavárselo en región torácica izquierda, provocándole una herida de ocho centímetros de profundidad y tres de ancho, lo que produjo su fallecimiento. Todo eso mientras él gritaba «¡Te mato, te mato!».
Queda acreditado, por medios forenses, que Trinidad quiso asegurarse de acabar con la vida de Mariángeles. Aplicó una fuerza «por encima de lo normal», rompiéndole las costillas, giró el arma de izquierda a derecha, y volvió a hincar más fuerte.
Después, se fue a su casa, «andando, tranquilo», como declararon los testigos en la primera sesión, donde cerca de las 20:30 fue encontrado por los agentes de la Guardia Civil que lo detuvieron, escondido debajo de la cama.
«Preparó un escenario ideal»
En sus últimas alegaciones, las acusaciones han destacado la alevosía de ‘Trino’, la completa indefensión de María frente su ataque, y lo planeado que lo tenía.
“Tenía muy claro lo que iba a hacer y lo que necesitaba” ha señalado el letrado Bonilla, «por eso engañó al dueño del taller» en el que afiló el arma «diciendo que se iba directo a su casa”. “Preparó un escenario idóneo para él”, destacó López Gutiérrez, «fue muy rápido, solo pensaba “tengo que acabar con su vida”.
El abogado también ha resaltado la «brutal» herida que le dejó en el pecho, «parecía que le habían hincado un tubo de hierro”, lo que «alargó sus sufrimiento, aplicando más fuerza de lo normal”. “Le atravesó las costillas, se encargó de tener un cuchillo muy afilado”, ha añadido Bonilla, «no le dio la oportunidad de defenderse, huir ni pedir ayuda, lo tenía todo pensado”.
En sus últimas palabras, ambos representantes de la acusación particular hicieron hincapié en cómo Trinidad, prácticamente, la acechó en aquel lugar, sabiendo que es una de las principales arterias de paso en Dalías, a unos 100 metros de su casa, sabiendo que, tarde o temprano, aparecería por ahí.
«Mentiras y más mentiras»
De esta última sesión del juicio, llama la atención el cambio de postura de la Fiscalía, que, en su alegato final, se ha dirigido con especial dureza contra el acusado, destacando cómo ha complicado todo este proceso con sus declaraciones.

«Quiere quedar como una persona perfecta, una víctima de María, de su marido, de la Guardia Civil y de la sociedad”, ha asegurado, para poco después calificarlo como «una persona peligrosísima» que incluso «asustaba a los testigos».
«Mentiras y más mentiras», ha alegado el fiscal. Al contrario de lo que aseguró ‘Trino’, «ambos estaban frente a frente, y él nunca cayó al suelo, menos dos veces».
El representante del Ministerio Fiscal también ha destacado todos los desvaríos y contradicciones de la versión del acusado, que fue incapaz de dar una versión coherente del día de los hechos.
Un historial conflictivo
Antes de su detención por estos hechos, Trinidad G.S. de 57 años, ya era muy conocido en su localidad natal por ser un hombre conflictivo y violento con el que era mejor no cruzarse.
Desde hacía años se había convertido en el terror de los vecinos en la zona entre su casa, en Calle Santo Cristo, y la Rambla de Gracia, siendo el principal sospechoso de varias oleadas a ataques de vehículos a los que pinchaba las ruedas de los coches.

Una de sus víctimas reconoció que, en apenas un año, había tenido que cambiar hasta once cauchos, entre su propio vehículo y el de su suegra. Una noche lo sorprendió infraganti enfrente de su casa, y la reacción de ‘Trino’ fue lanzarse hacia él armado con un punzón, obligándolo a resguardarse en su vivienda, mientras el (poco después) presunto homicida lo seguía amenazando desde la calle.
Los coches no era las únicas víctimas de ‘Trino’. En los meses previos al asesinato de María llegó a agredir en dos ocasiones a agentes de la Policía Local daliense, provocando a uno de ellos lesiones en el oído interno. En esa situación, que inició porque en un conocido bar se negaron a servirle, un vecino trató de separarlos, saliendo también herido.
En el caso de María, que este día habría cumplido 51 años, sufrió el acaso prolongado del acusado, igualmente motivado porque le había vetado la entrada a su local. ‘Trino’ incluso llegó a intentar prender fuego a la fachada del pub ‘La Casita’, motivo por el que fue detenido y se le impuso otra orden de alejamiento.
Precisamente por quebrantar esa orden fue juzgado apenas un día antes del asesinato, siendo condenado a pagar una indemnización de 1.201 euros, junto a la prohibición acercarse a menos de 200 metros a la dueña de La Casita durante un año, así como a comunicarse con ella.



