Estos elementos se encuentran en vía pública y están protegidos desde el año 2009 con Nivel 2 en el PGOU de El Ejido, dentro de la «Carta arqueológica» con el código ET-03 del Catálogo Patrimonio Etnológico como Arcos Arquitectónicos (Arco nº 1 y nº 3).
El Catálogo de Protección del Patrimonio Etnológico trata de proteger elementos de valor «cultural, histórico, artístico, ambiental u otros». La argumentación para la protección urbanística de un elemento constructivo público, reciente pero singular y escaso (patrimonio contemporáneo o reciente), se fundamenta en sus valores intrínsecos de diseño, función, rareza en el entorno y su papel en la identidad local, más que en su antigüedad cronológica.
Los arcos conservados en el centro del núcleo de Santa María del Águila (La Aldeílla), forman parte de la urbanización de la segunda promoción urbana de 50 viviendas unifamiliares que se construyeron en los años 50 del siglo XX. Estas viviendas constaban de una sola planta, con accesos por la fachada desde la calle principal y al patio desde el callejón.
La singularidad de esta promoción de viviendas consistía en tener un sobretecho que hacía de cámara de aire y un tejado con caídas a dos aguas (una hacia la calle de la fachada y la otra al patio) y cubierto de tejas de arcilla. Estas viviendas conformaron los primeros tramos de las calles hoy denominadas: Daza, Andalucía, Navarra, Valencia y Galicia. Los arcos se construyeron en tres manzanas de norte a sur, encontrándose divididas por un callejón peatonal desde norte-sur, y en la manzana central, la más grande, también por un callejón de este a oeste.

En los encuentros de los callejones con las calles se resolvieron construyendo un arco como prolongación de las fachadas de las viviendas que hacen esquina, construido con el mismo material que estas, y rematado en su parte alta con tejas, manteniendo la línea constructiva del conjunto y resultando un elemento estético y funcional. Los arcos construidos fueron siete, si bien en la actualidad se conservan solo cuatro, los denominados con los nº 5, 6 y 7, ya desaparecidos con la construccion de las nuevas edificaciones, y el denominado como nº 2 de la calle Valencia que fue destruido por un accidente de tráfico pero se reconstruyó a principios de los años 90.
Desde la asociación recuerdan que estos arcos son elementos escasos que aportan un valor cultural y estético al paisaje urbano de La Aldeílla, formando parte de la memoria emotiva al ser testigos de los inicios del pueblo, como también lo fueron dos fuentes de piedra de cantera instaladas en la misma urbanización y que lamentablemente desaparecieron para siempre.
Esta singularidad urbanística ha fomentado en los aldeillenses una identidad local y sentido de pertenencia, motivo por el que la Junta Local de Sasnta María del Águila con motivo de la adaptación del PGOU a la LOUA en el año 2009, propusiera la protección de los arcos supervivientes como Patrimonio Etnológico para preservarlos del empuje inmobiliiario, y conservarlos para que las generaciones futuras disfruten de los vestigios de los inicios del pueblo, entiendan su pasado, su evolución y fortalecezcan su identidad.


