El jurado ha declarado culpable por unanimidad a S., acusado de matar a un hombre en el núcleo ejidense de Tarambana en 2025. El juicio ha tenido lugar entre el 3 y el 5 de noviembre, en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Almería.
La acusación particular solicita una condena de 25 años por asesinato, mientras que la Fiscalía pide 15 años por homicidio y una indemnización de 100.000 euros a la familia de la víctima. Por su parte, la defensa aspiraba a la absolución de su patrocinado bajo la premisa de legítima defensa. Ahora, la decisión final sobre los magistrados, presididos por el juez Luis Columna.
Los nueve miembros han considerado probado que sobre las 20:45 horas de aquel 7 de julio, Manuel, la víctima, y S. mantuvieron una discusión en el cortijo en el que ambos convivían en El Ejido, una pelea en la que los dos acabaron echando mano a los cuchillos, causándose heridas el uno al otro.

El conflicto continuó en el exterior, donde, el acusado, «con ánimo de acabar con la vida de Manuel», se colocó encima de él, que se encontraba bocabajo, y comenzó a golpearle la parte posterior con un bloque de hormigón, hasta que lo destrozó. Aún no satisfecho, agarró otro bloque y siguió atizando en el mismo lugar, provocando finalmente su muerte por un traumatismo craneofacial severo, tal y como argumentaba la acusación particular, ejercida por el letrado Jorge David García en representación de las hijas del fallecido, de 66 años y natural de Jaén.
En esa postura lo encontraron los agentes de la Guardia Civil que acudieron al lugar tras el aviso de un vecino, aún en el suelo, a S. con las manos ensangrentadas, y los bloques de hormigón con manchas de sangre y pelo.
Por otro lado, el jurado ha rechazado, también por unanimidad, los argumentos de la defensa del acusado, a cargo de José Ramón Cantalejo, que replicó que su patrocinado actuó en legitima defensa por ataque anterior de la víctima, y que en ese momento se encontraba privado de sus facultades intelectuales, en un estado de «obcecación y trastorno» que no le permitía ser dueño de sus actos.
En este proceso han sido fundamentales las declaraciones de los testigos y los técnicos forenses, testimonios que, por un lado, han certificado los hechos probados, mientras que por otro han desmentido las alegaciones de la defensa, apuntando que S. no presentaba ningún indicio de problemas psicológicos.
También ha pesado en el veredicto el hecho de que, unas semanas antes del suceso, el 19 de junio, S. amenazase de muerte a Manuel con un cuchillo, coaccionándolo para que abandonara el cortijo y sacando a la calle todas sus pertenencias, algo por lo que ya fue condenado por el Juzgado de Primera Instancia de El Ejido.

