Pregunta – Es la primera vez que el Cristo de la Luz tiene dos pregoneras, ¿cómo surgió la idea?
María – El alcalde fue quien me lo propuso. Yo soy más fiestera y ella estaba más metida en la parte de los Festivales, y así abarcamos todo.
Trini – Pero las dos hemos sido siempre de la misma panda y hemos participado en las mismas cosas, lo único es que ella estudiaba en Granada y no podía involucrarse tanto en todo, mientras que yo estaba aquí en Almería y entré en los Festivales del Casino y en la Peña Festivalera, pero en las Fiestas hemos participado las dos siempre en todo.
P. – ¿Cómo eran antes las Fiestas?
M. – Eran completamente distintas, no había tantas cosas como ahora. Nos conformábamos con lo que teníamos, pero éramos muy felices.
T. – Las Fiestas empezaban cuando llegaban los ‘cacharricos’ al terminar la Feria de Adra. Se ponían enfrente de la Plaza del Mercado los ‘cochecicos’, las barquitas, las sillas voladoras y los coches de choque. Venían también los puestos de chucherías, el de turrón y el de los pinchos morunos, que estaban buenísimos.
P .- ¿Y la procesión?
T.- Antes no había peñas y solamente quemaba el Ayuntamiento para la salida y en la entrada del Cristo, con las bombas y los cohetes en la plaza. Durante la carrera se tiraban mandas de varias docenas, y en las puertas de muchas casas se ponían ruedas.
P.- En ese contexto aparecen las primeras peñas coheteras.
T.- La Festivalera y El Cohete fuimos las primeras. Éramos grupos de amigos que empezamos a poner cada uno nuestras cuotas, y además, a buscar a gente que tuviera manda de cohetes con el Cristo, para unirlas todas. Así empezó la tradición de la venta de papeletas o de pulseras para colaborar.
P.- ¿Cómo eran aquellos bailes del Casino? Con su antigua terraza con piscina y el escenario en el centro.
T.- También muy distinto. No había cenas, ni había colas para reservar sitio.
M. – Un representante de cada familia llegaba y cogía mesa. Ponían una caja de refrescos abajo y una de ginebra o whisky. Las mujeres tampoco pagábamos entrada ni necesitábamos invitación.
T. – Siempre nos daba el visto bueno el portero.
M. – Y el escenario antiguo era una maravilla, fue una lástima que se perdiera.
T. – La gente que venía a los Festivales se quedaban admirados con aquel escenario tan precioso. Y el respeto que tenían por los artistas, que se iban encantados de aquí.
P.-¿Hay algo que echen de menos de aquellas fiestas?
M. – Nos lo seguimos pasando igual de bien, antes y ahora.
T. – A lo mejor, que hubiera menos gente, pero también gusta que haya ambiente y multitud. Y también, por mencionarlo, la Caseta Popular, que se colocaba en la Plaza del Mercado y organizaba el Ayuntamiento, donde iba gente que no entraba al Casino, como muchos que venían de fuera. Lo que ahora es la verbena.
P.- ¿Ha cambiado como las viven?
M . – Nosotras no paramos.
P.- ¿Pero han parado alguna vez?
M. – Nosotras, nunca.
T. – Nos aprendemos el programa para intentar ir a todo lo que podamos.
M. – Nos pasa igual con las asociaciones, hay que participar y agradecerles que organicen cosas y estén al pie del cañón.
P. – Sin contar el Día Grande, ¿cuál es su favorito?
Ambas. – El jueves.
T. – Es un día más familiar, en las calles y en el Casino.
M. – Es un día ideal, de ahí en adelante cada vez hay más gente.
T. – Ahora también tiene mucha fuerza el primer sábado, el del Cohetazo, con la procesión del estandarte, la ofrenda de nardos…
P. – ¿Creen que las Fiestas se han engrandecido?
T. – Bastante.
M. – Por eso cada año viene más gente.
T. – Antiguamente, para el sábado y el domingo, recuerdo cómo llegaban, durante todo el día, los correos [autobuses] de todas partes: Adra, El Ejido, Berja, Almería… Y nos quedábamos a verlos.
M. – Llegaban pandillas muy grandes de Adra o de Berja que eran amigos nuestros, que no venían ni con la intención de ir al baile, pero luego les buscábamos chaquetas y corbatas.
P. – ¿Qué mueven estas fiestas para que tanta gente quiera participar en ellas?
M. – No lo sé, pero es raro que alguien no quiera formar parte de ellas.
T. – Y cada uno hace lo que puede para engrandecerlas. El pueblo entero se echa a la calle.
P. – ¿Sienten que su legado se mantiene?
M. – El mío, por supuesto, gracias a los que participan en La Dianilla del viernes por la mañana, y estoy muy agradecida a los jóvenes por seguir esa tradición que nosotros empezamos.
T. – A mí me encanta cuando pasan el sábado por la mañana, me río mucho y me lo paso muy bien viendo a los jóvenes con los zapatos en la mano, como en nuestra época.
P. – ¿Qué mensaje mandan a esos jóvenes para animarlos a participar?
M. – Ellos ya lo hacen mucho mejor que nosotras, gracias a Dios. Que hagan como hacíamos nosotros, tampoco cuesta tanto trabajo hacerlo. Lo van a pasar bien y van a hacer muchos más amigos.
T. – Y van a encontrar una gran satisfacción colaborando con el pueblo y toda su gente.
P. – ¿Cómo pasarán este año el Día Grande?
M. – Como lo pasamos siempre. Ir a las misas, luego a la Bajada, y después hacemos ruta por las casas de amigos hasta que llega la hora de recoger las bengalas.
T. – Yo, con mi hermana, normalmente hago la carrera del Cristo antes de la procesión, aunque luego la hagamos otra vez acompañando al Cristo. Lo hace muchísima gente durante toda la semana, pero ese domingo no para.



