El Ayuntamiento de El Ejido se ha sumado a la campaña de sensibilización que cada año pone en marcha la asociación ARGAR (Asociación de padres de niños con cáncer de Almería y provincia) bajo el lema ‘Porque las palabras no cambian un diagnóstico, pero sí pueden acompañar’. La campaña se ha materializado con la colocación de un lazo dorado en el patio de luces de la Casa Consistorial para concienciar sobre el cáncer infantil. La alcaldesa de El Ejido, Julia Ibáñez, y la edil de Discapacidad, Salud Mental y Prevención de Adicciones, María del Mar Martínez, han mostrado todo su apoyo a la asociación durante el acto de instalación del lazo, al que también ha asistido la vocal de la Junta Directiva de la Asociación y trabajadora del Ayuntamiento, Inmaculada Jiménez.
La máxima regidora ha destacado que el objetivo es “visibilizar el cáncer infantil y la importancia de cómo pueden influir las palabras en la manera en la que acompañamos a las personas que atraviesan esta enfermedad”. Asimismo, Ibáñez ha agradecido “el trabajo que realiza la asociación ARGAR en la provincia, que lleva más de 30 años trabajando con niños, adolescentes y con padres y madres ligados a la enfermedad, desarrollando una labor extraordinaria para que las familias reciban una atención integral de calidad en base a sus necesidades, en cuanto a atención, apoyo, medios, actividades de ocio o en áreas como logopedia, fisioterapia o psicosocial, entre otros”.
Por su parte, Inmaculada Jiménez, ha señalado que “el lema de este año pone el foco en cómo las palabras pueden transmitir el apoyo, respeto, comprensión y esperanza necesarios para las personas que luchan contra la enfermedad”. Además, ha recordado que “durante el mes de septiembre desde la asociación nos volcamos para recordar a la sociedad que el cáncer infantil es una realidad y hay muchas cosas todavía que conseguir y por las que tenemos que luchar, con el acompañamiento de toda la sociedad”.
El cáncer infantil es una enfermedad poco frecuente que representa aproximadamente entre el 1% y el 3% del total de los cánceres humanos, pero que continúa teniendo un importante impacto en los niños, adolescentes y sus familias. Más allá del diagnóstico y del tratamiento médico, la enfermedad puede generar consecuencias emocionales, sociales, educativas y económicas que se prolongan durante todo el proceso y, en algunos casos, también después de finalizar el tratamiento.



